Entrevista DV 26/10 a Carl Honoré –escritor y periodista. II
TITULAR: Nuestros hijos han perdido el placer de aprender porque están hiperestimulados.
-A veces parece que los hijos pueden con todo. Idiomas, música, deportes…
Las actividades extraescolares pueden ser fantásticas. Es cuestión de equilibrio. En general tienen exceso de ellas. Están sobreprogramados. Y eso tiene efectos negativos.
-Y los hijos necesitan tiempo…
Igual que los mayores, necesitan tiempo para procesar y comprender lo que significa la actividad para ellos. Pero lo realizan sin pensar, para agradar a los padres, para su currículum o para estar con sus compañeros. Pero no porque existe un fuego o una pasión por ella.
-¿Hay que reivindicar las actividades que se hacen por placer?
Cuando tienen 14 y 15 años y controlan su agenda se van, dejan las actividades. Es lo triste. En mi generación jugábamos a todos los deportes. Sin ningún adulto a la vista y hoy sigo jugando por placer .Pero si se miran las estadísticas, los chicos de hoy dejan los deportes, porque se les ha sacado todo el jugo, la magia y el placer.
-Hoy los padres asisten a los partidos de fútbol. Y se enfadan con el entrenador…
Se pierde una oportunidad trascendental de alimentar pasiones duraderas. Pasamos por la superficie de las cosas sin engancharnos profundamente a ellas.
-Hay quien ha empezado a alertar de las consecuencias del problema.
Las Universidades más poderosas del mundo envían el mismo mensaje: hay que hacer menos para hacerlo mejor. Para que las cosas tengan un significado. Con tiempo entre las actividades para estar solo, tranquilo, dormir la siesta o estar con los amigos sin prisas, sin agenda y sin objetivos.
-También se aprende en esos momentos…
Uno de los objetivos de la cultura de agenda apretada es el entrar en una Universidad. Y es esta Universidad la que dice ¡Basta! No puedes hacerlo todo”. Hay que gozar y disfrutar.
-Qué recomienda a los padres para “dejar crecer a los hijos a un ritmo más lento”
Reservar un tiempo cada día para que jueguen solos. Sin adultos ni ordenadores. Dejar momentos vacíos, capaces de albergar aburrimiento. Es un lugar natural y mágico para el juego. Y cortar la tecnología. Desenchufar la playstation para que creen su propio juego.
¡Gracias José Luis, esperamos la tercera entrega! Esto es muy instructvo para todos nosotros...






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